sábado, 6 de diciembre de 2014

"¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO?"


"Nadie nos dijo nunca que la vida fuese sencilla, un camino recto y sin obstáculos, sino un laberinto de pasadizos, en el que tenemos que buscar nuestro camino, perdidos y confusos, detenidos, de vez en cuando, por algún callejón sin salida. Pero si luchamos creyendo en nosotros mismos, siempre se abre una puerta ante nosotros, quizás no la que esperabas, pero seguramente será la puerta adecuada para ti."

En "¿Quién se ha llevado mi queso?" Michael cuenta a sus antiguos compañeros de clase, con la esperanza de ayudarles en sus vidas, la historia de cuatro personajes. 

Fisgón y Escurridizo, que son dos ratones que actuarán siempre por instinto, mientras que Haw y Hem son dos liliputienses que reflejan como los seres racionales percibimos la realidad, nos hacemos eco de los problemas y nuestra manera tan peculiar de afrontarlos.

Érase una vez, hace mucho tiempo, en un país muy lejano... Así comienza Michael su narración en la que ratones y liliputienses tienen una vida fantástica, centradas todas en el preciado QUESO. Todos tienen la misma rutina diaria, se levantan, se dirigen al depósito de Queso Q, comen y se vuelven a sus casas. Así día tras día. Sin embargo, Fisgón y Escurridizo notan que cada vez hay menos queso en su reserva y que tarde o temprano tendrán que salir a buscar otra reserva sino quieren un día encontrarse sin nada que comer, por el contrario, los liliputienses seguían comiendo cada día sin observar ningún cambio en su reserva Q.

Los cambios eran evidentes pues cada día que comían los cuatro protagonistas las reservas se veían mermadas, pero a diferencia de los ratones que actuaban por instinto, Haw y Hem actuaban como si los cambios no les afectara a ellos, estaban tan absortos en sus rutinas que no observaban los cambios evidentes que se iban produciendo.

Hasta que un día, la reserva de Queso Q se terminó. Fisgón y Escurridizo inmediatamente husmearon y casi sin tiempo para pensar salieron corriendo de un lado para otro en busca de más reservas donde poder comer. 

"LA SITUACIÓN EN EL DEPÓSITO Q HABÍA CAMBIADO. ASÍ PUES, FISGÓN Y ESCURRIDIZO DECIDIERON CAMBIAR".

Haw y Hem cuando se dieron cuenta que no había queso en la reserva, no se lo pudieron creer, no podían creerse que les pasase eso a ellos, con lo que había luchado para conseguir esa reserva, y ahora ya no tenían nada, no estaban preparados para esto, eran tan felices y tenían tantos planes, que el ver que ahora no tenían queso les dejó frustrados y coléricos y volvieron a sus casas desanimados. Al día siguiente cuando se dirigieron de nuevo a la reserva esperando que hubiera queso y se encontraron con la misma situación, se sintieron aun mas deprimidos y angustiados por la situación. 

En el otro extremo del laberinto, la búsqueda de los dos ratones ya había dado sus frutos y habían encontrado una nueva reserva de Queso N y disfrutaban de ella cada día.

En la reserva de Queso Q, los liliputienses seguían enfadados y ofuscados por su mala suerte, hasta que Haw un buen día se echó a reir de sí mismo y dijo:

FÍJATE, SEGUIMOS HACIENDO LO MISMO DE SIEMPRE, UNA Y OTRA VEZ, Y ENCIMA NOS PREGUNTAMOS PORQUÉ NO MEJORAN LAS COSAS.

Y Haw salió en busca de una nueva reserva. Hem se negó a seguirlo, se sentía mayor y apenado por la pérdida y prefirió quedarse y seguir lamentándose. 
Haw al emprender la búsqueda cada vez se sentía mejor de su valentía, pues era consciente de lo inútil de quedarse esperando a que las cosas cambiasen por sí mismas, comprendió que el miedo a lo desconocido lo paralizó pero ahora ya había revertido la situación y su búsqueda aunque tardía tuvo éxito y encontró también la nueva reserva de Queso N, la mayor reserva que jamás había visto. ¡VIVA EL CAMBIO!, se dijo a sí mismo.

Esta parábola tiene un mensaje muy claro y acorde en estos tiempos. Aquí el autor lo llama Queso, pero tú puedes llamarlo, DINERO, TRABAJO, AMOR, ÉXITO, UN COCHE, UNA MOTO o cualquier otra cosa a la que le tengas mucho apego.

No sólo tenemos que seguir luchando o buscando si perdemos ese algo tan preciado, sino que tenemos que anticiparnos a su pérdida.

El autor al final del libro deja algunas frases interesantes, de las que sacamos la siguiente conclusión:

EL CAMBIO EXISTE, PERO HAY QUE CONTROLARLO, PARA ASÍ PODERNOS ANTICIPAR A ÉL Y ADAPTARNOS CON RAPIDEZ. HAY INCLUSO QUE DISFRUTAR DE ESE CAMBIO. Y DEBEMOS DE ESTAR PREPARADOS PARA ELLO, UNA Y OTRA VEZ.

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