“MI SENTENCIA”
El fin estaba cerca, lo presentí cuando entré en la sala balanceándome perdido con aire chulesco y andares de vaquero. Frente a mí, aquel hombre de toga negra que no se decidía a pronunciar mi fin.
A mi derecha, la parte acusadora, con sus ojos rabiosos esperando la sentencia que me condenaría mas allá de lo que nadie imaginaba en aquella sala.
A mi izquierda, mi madre miraba al juez suplicando piedad por mí.
Mi desobediencia recobró su forma. Mi mente y mi cuerpo traspasaron paredes y muros que ya convertí en cárcel, hasta llegar a casa, con él...
- ¡Culpable! – dijo con voz temblorosa,- Y condenado a tres años de prisión por robo con violencia…-
Me derrumbé mientras aquel, mi verdugo, aquel brujo vestido de negro pero con mirada llorosa, mi padre, me enviaba a la cárcel por robar alimento para sus nietos.
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