viernes, 6 de noviembre de 2020

“EL DIARIO DE ANA FRANK”

 De Ana Frank

    Y es que a pesar de saber como sabemos de las penalidades que sufrió el pueblo judío no dejamos de sorprendernos y sobrecogernos cuando leemos cualquier libro, documento o articulo de su padecimiento.

    Comencé a leer este libro con la esperanza de leer paso a paso y día a día las fases por las que la guerra pasó en aquellos días, meses y años, sin embargo, este libro es mucho mas que eso. Encierra en sus páginas los años adolescentes de Ana, que pasa de ser una niña a madurar contigo mientras la lees, pasa de ser una chiquilla sin preocupaciones a abrir su alma para ti en todos los sentidos. Tal es así, que mientras lees su diario no se puede evitar sentirse identificado con muchos de los sentimientos que cualquiera de nosotros también tuvimos a su edad.

    Ana es una niña inteligente con inquietudes y como dice as de una vez con valores muy profundos, no para de estudiar, de interesarse por los problemas del exterior y por soñar con el día en que pueda recuperar su libertad.

    Salvando las diferencias y sintiéndome mal por querer comprar si situación con la que vivimos hoy en día, a veces no puedes dejar de comparar su situación de no libertad con la que sentimos un poco nosotros por culpa de la pandemia que asola el mundo.

“Según dame Ana escrito “Es causa de asombro que conserve aun mis ideales, dado lo absurdo a irrealizable de ellos. Y a pesar de todo me aferro a ellos, pues creo en la bondad innata del hombre. Simplemente, no puedo construir mi mundo sobre una base que consiste en muerte, o minería o confusión. Veo el mundo transformado poco a poco en un desierto: oigo cada vez mas cerca del fragor del trueno que se acerca y que nos destruirá. Sufro por el dolor de millones de seres y sin embargo, cuando miro al cielo, pienso que todo pasará y que el bien retornará, que estos días despiadados tendrán fin y que el mundo entero conocerá de nuevo la tranquilidad y la paz.

Mientras tanto debo mantener mis ideales, esperando el día en que pueda hacerlos realidad. 

    Tuya, Ana. Viernes 21 de julio de 1944.”

    Y a fin que lo consiguió como también consiguió publicar un libro y este no fue otro que su querido diario al que llamó Kitty y la acompañó durante todo su encierro en el “Anexo”.

    Hoy desde todas partes del mundo te damos las gracias por esto que nos dejas, por el esfuerzo que hiciste en reflejar no solo lo cruel que era tener que permanecer encerrados en un escondrijo sino por mostrar todos tus sentimientos y pensamientos. También, rendir mi pequeño homenaje a Kraler, Koophuis, así como a Miep y Elli, pues sin ellos la supervivencia durante los meses ocultos hubiera sido del todo imposible. Acordarme de los Van Daan, Duseel, Margot, la madre de Ana y su padre Otto, que sin saberlo se han convertido en personas eternas gracias a tu diario. Por todo eso, gracias Ana.

    Tuyo, Julian.

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