"No soy yo quien para dar consejos a un rey, eso es trabajo de otros que, muy posiblemente, lo hagan mejor que yo - dijo Leonardo-. Pero dejadme deciros, majestad, que tenéis que procurar adquirir en esta, vuestra juventud, lo que disminuirá el daño de vuestra vejez. Vos, amante de las letras y las artes, qué creéis que la vejez tiene por alimento la sabiduría, haced lo que sea posible e imposible en vuestra juventud de tal modo que, a vuestra vejez, majestad, no os falte el sustento."
Con esta frase empieza el libro y con esta frase termina despidiéndose de Francisco I rey de Francia y mecenas de Leonardo en sus últimos años de vida.
Leonardo Da Vinci, Leonardo Di ser Piero Da Vinci, notario de Vinci quien mantuvo una relación pecaminosa con Caterina esclava que le tocó en una herencia de una tía lejana y a quien no dudó en mantenerla en su casa de Vinci con tal de satisfacer sus deseos más terrenales.
Como no podía ser de otra manera tanto deseo tuvo un fruto no deseado por ser Piero, quien trato de ocultar su vergüenza a los ojos de sus vecinos. Pero fue su abuelo paterno Antonio de Vinci quien dejó para la posteridad el siguiente escrito: << Nació un nieto mío, hijo de ser Piero, mi hijo, el 15 de abril, sábado, a las tres de la noche. Fue llamado Leonardo. Lo bautizó el sacerdote Piero di Bartolomeo de Vinci >>.
Y bendito pecado y bendito nacimiento porque como él mismo decía cuando fue apresado en el Castillo del Podestá acusado falsamente de sodomía: "Este no puede ser el fin, sé que tarde o temprano, brindaré al mundo conocimientos nuevos. Soy discípulo de la experiencia. Tiene que ser así"
Y es que valores como la curiosidad, la observación, la perseverancia y el sacrificio le habían llevado le llevaron a abandonar las tierras de Anchiano y Vinci, a trabajar para el maestro Verrocchio e, incluso, a forjarse un espíritu emprendedor con su por aquel entonces amigo del alma, Sandro Botticelli, quien posteriormente movido por la envidia lo traicionó cruelmente.
Al amparo de Lorenzo de Médici y cuando esta gran familia poderosa controlaba y manejaba los hilos de Florencia Leonardo vivió una de sus etapas más creativas.
Posteriormente cobijado bajo el mecenazgo de Ludovico Sforza de Milán, Leonardo vivió otra época calma en su vida en la que sólo tuvo por obsesión, como a mí me gusta decir, parar, pensar, crear...
Perseguido durante casi toda su vida por sus ideas herejes sobre volar como los pájaros y por saberse conocedor y transgresor de una época que poco margen dejaba a la invención u originalidad. Y como bien se cuenta en el libro Leonardo sólo falló en un pensamiento y fué justo antes de morir cuando afirmó que sólo el tiempo le había ganado la batalla, pues Leonardo fiel a sí mismo siempre quiso más.. Siempre quiso vivir más para saber más, para inventar más, para observar y descubrir más, siempre más, pero se sintió que el tiempo le ganó la batalla.
Pero nada más lejos de la realidad, pues como se cuenta en el libro a su muerte, Francisco I (heredero de su obra más personal, su Madonna Lisa, la esposa de Francesco di Bartolomeo del Giocondo, su Gioconda.... Su madre, Caterina), hablando con su otro gran testigo y heredero de su vida de artista Francesco Mezli:
"Leonardo nunca perdió contra el tiempo, siempre estuvo por delante de él. Es el tiempo el que sabe que ha perdido contra el maestro y, tarde o temprano, le devolverá lo que le quitó. Leonardo se fué antes de tiempo. Pero dentro de unos años, cuando nuestra descendencia, los hombres del mañana, se den cuenta de lo que hizo Leonardo en nuestro tiempo, le convertirán en inmortal. Y entonces será cuando Leonardo, no en vida pero sí en memoria, se convertirá en ganador absoluto de esa guerra que libró no sólo contra el tiempo sino también contra sí mismo. Una inmortalidad que no entenderá de materia, sino de inspiración. De respeto. De honor."
Una magnífica obra que todo amante de Novela Histórica y del arte debería leer. Me recordó mucho a cuando leí "La Cena Secreta" de Javier Sierra, libro con el que también disfruté muchísimo y por supuesto descubrí secretos muy valiosos.
Un 10 para la obra de Christian Galvez, que por ponerlo un pero, la narración de la primera parte está contada desde la época y con frases propias de la misma y sin embargo desde mediados de la obra en adelante la prosa es más actual, pero como digo es sólo por hacerle una crítica, porque disfrutar sí que lo hice leyéndola.
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