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viernes, 27 de febrero de 2015

"ADULTERIO"


"Hace seis meses compramos una lavadora nueva, y para eso hubo que cambiar la tubería. Tuvimos que cambiar el suelo y volver a pintar la pared. Al final, esa zona de la casa era más bonita que la cocina. 

Para evitar el contraste, reformamos la cocina. Entonces nos dimos cuenta de lo viejo que estaba el salón, que quedó más acogedor que el despacho, sin cambios desde hacía casi diez años.

Seguimos con el despacho. Poco a poco, la reforma se fue extendiendo por toda la casa. Espero que lo mismo suceda en mi vida. Que las pequeñas cosas conduzcan a grandes transformaciones."

Y es que a pesar de tener al marido perfecto, dos hijos maravillosos, ser una reputada periodista en un periódico respetado de Ginebra, irse de vacaciones una vez al año a destinos paradisíacos con playas maravillosas, Linda tras sobrepasar la barrera "psicológica" de los 30 y encontrarse ya en los 31 y entrevistar a un escritor quien le dijo:

"No tengo el menor interés en ser feliz. Prefiero vivir de forma apasionada, lo cual es un peligro porque nunca se sabe lo que nos vamos a encontrar más adelante". 

Se plantea si quizás su maravillosa y perfecta vida no es una vida simple, sin sustancia, carente de emociones y que la conducen al paso vacío de los días y entonces se pregunta: -"¿Qué puede ser peor que una vida gris, triste, con todos los días iguales? ¿Peor que el pánico a que todo desaparezca, incluida mi propia alma, y a quedarme completamente sola en este mundo, después de haberlo tenido todo para ser feliz?"

Mientras tanto se reencuentra con Jacob König, antiguo compañero de clase quien ahora es un político muy prometedor del país y sin saber por que se siente muy atraída por este y se propone conquistarle cueste lo que cueste, incluso destruyendo su matrimonio.

Linda y Jacob son amantes. Mientras cada uno sigue con su respectiva vida se entregan desenfrenadamente a la pasión de los encuentros inesperados y los besos prohibidos hasta que el marido de Linda y Marianne, la esposa de Jacob descubren la aventura de ambos.

A partir de aquí Linda y su marido deciden pasar unos días en Interlakenhohematte, donde ya estuvieron hace diez años con el afán de recuperar aquella pasión perdida, pero tanto uno como otro descubren que es imposible.

De maneras distintas pero igual de efectivas descubren que "es imposible volver atrás en el tiempo"..

Y como reflexiona mas tarde Linda, no trata de justificar su adulterio, no, sino que iba buscando la verdad y la encontró. Linda iba buscando su verdadero sentido de vivir, huyendo de la monotonía que estaba viviendo, pero sin darse cuenta de todo lo hermoso que la rodeaba. Tuvo que huir, tuvo que arriesgarse al punto de perder a su marido, sus hijos y su maravillosa vida, para darse cuenta de que la verdadera razón de vivir está en ella misma y en el amor a su alrededor. El amor por vivir, el amor por todo lo que nos rodea que el saber que existe nos hace olvidar de lo mágico que es el que exista...

Todos a veces nos hemos sentido así, navegando hacia ninguna parte, perdidos, yendo hacia adelante, pero sin llevar el control, por inercia y con ese sentimiento de hastío. Un día paramos, pensamos que no nos gusta lo que hacemos o la vida que llevamos y queremos cambiarlo todo sin parar a pensar en las grandes cosas que también forman parte de esa monotonía y que sin darnos cuenta obviamos.

A veces despertamos a tiempo y otras ya es tarde para exprimir el jugo a la vida, el jugo a nuestra vida, a nuestro entorno, a nosotros mismos.

viernes, 6 de febrero de 2015

"BOABDIL. TRAGEDIA DEL ÚLTIMO REY DE GRANADA"


En aquel diciembre de 1941 Boabdil salió de la Alhambra y dijo:

"Salvad a vuestros hijos y culpadme a mí de todos vuestros infortunios, pues nací para ser el último rey nazarí de Granada y llevar sobre mis hombros el peso de vuestra tristeza y la de La Alhambra, para siempre. Mirad hacia el tiempo nuevo que ya ha venido y aceptar el designio que no se puede evitar, maldecid mi nombre cuando vuestro aguante ya no pueda más, y pensad, por encima de todas las cosas, que yo estará sufriendo vuestra misma pena multiplicada por cada uno de vosotros, porque nací para eso y para que todos veáis en mí al culpable de todas las cosas que no se pueden entender con el corazón, ni explicar con la mente, ni aceptar con la voluntad."

Así despidió Boabdil a su pueblo granadino. Lleno de terribles contradicciones que asolaban su alma en aquellos momentos, con una vulnerabilidad endémica, una atroz desolación íntima y una completa sumisión a las circunstancias tal y como se presentaran.

"Haces bien en llorar, maldito hijo mío, es lo único que puedes hacer, como una mujer, ya que no fuiste hombre bastante para salvar tu reino."

Desafortunada frase de Aixa, madre de Boabdil a su hijo mientras admiraban con tristeza la tierra, el reino perdido de Granada y que quedaría para siempre grabada como la frase de una madre a su hijo el perdedor. Cruel, escupida con amargura y sin estremecerse ni sentir la mas mínima compasión ante su hijo ni los sentimientos de este. Pero sobre todo injusta. Pues la historia es historia y es contada por muchos para el entendimiento de muchos más, y es que efectivamente, Abu Abd Alláh ibn Abül-Hasan, Muhammad XII de Granada, el último rey nazarí llamado Boabdil fue eso, él último sultán que tuvo la Alhambra, porque al contrario de lo que haya quedado para la historia o de lo que los libros cuenten, Boabdil o El Zogoibi (el desventurado) como tuvo que soportar que lo llamaran durante toda su vida, no perdió Granada, no perdió su hermosa Alhambra, sino que fue sin desearlo el testigo de honor de su propia desdicha, del incomprensible castigo de su existencia, porque como reconocieron sus mas allegados leales, el último rey nazarí estaba destinado a vivir mucho pues mucho había de penar.

Víctima de conjuras y conspiraciones desde antes de su nacimiento por su propia madre, Aixa, quien veía en él la unificación del linaje nazarí heredada del gran sultán Muhammad V, también de los planes y el tiempo dorado que les tocó vivir a Fernando e Isabel, los bien llamados reyes católicos, de las ansias de poder de su propio padre Muley Hacén, quien dio mas tarde nombre al pico más alto de Sierra Nevada en donde llevaron su cuerpo ya sin vida o de su tío Al-Zagall, el eterno segundón por verse siempre a la sombra de su hermano e incluso víctima de sí mismo y de su propio destino y arrastrando consigo en su camino de penurias y sinsabores a cualquiera que se acercara a Boabdil el Zogoibi, pues la profecía había de cumplirse.

Una profecía que más que profecía era una visión de algo que irremediablemente debía ocurrir. La consecución de una maquinación perfecta, porque un reino puede soportar el mal gobierno de varios reyes, pero no de muchos. Y Boabdil heredó un reino apocado, lleno de luchas internas por el poder, en contraposición con el reino que le disputaba la tierra y que se encontraba en continuo crecimiento como eran los reinos de Castilla y Aragón unificados en los reyes católicos, lo que hizo que el desgraciado Zogoibi encontrara su sino ya escrito mucho antes incluso de él nacer.


Boabdil, sin duda de esos libros que cuando los termino de leer dejan en mí el vacío momentáneo de quien se sabe huérfano de historias tan increíbles por un tiempo. De esos de los que he disfrutado página a página conociendo un trocito más de la historia de España, de Andalucía y de Granada y de como la estirpe nazarí fue extirpada de la península ibérica dejando paso a un nuevo tiempo y a un renacer del ser humano que se colmaría con el posterior descubrimiento del nuevo mundo por el navegante Cristóbal Colón. 

Simplemente diría que estoy feliz de que este libro se haya cruzado en mi camino, pues he sido feliz durante su lectura. Qué más se le puede pedir a un libro...